Viernes 13 de marzo de 2026

Diez años sin Tito Marino 1916 - 1926. Aún Vive su legado de "compromiso y sentido común", por Claudio Gutiérrez

  • 12 de marzo, 2026
Emotivo recuerdo del Director de Prensa GeoMinera a quien fuera un referente de la industria minera nacional.

Este articulo, pretende ser, un simple y muy necesario recordatorio que pretende destacar la profunda falencia actual de la voz de un emergente sectorial  que extrañamos en la industria minera nacional; la que hasta hace diez años. Vicente “Tito” Marino, sin preámbulos ni galeras irrumpió como referente patagónico, residente en San Carlos de Bariloche, con una voz crítica, contundente y áspera que hacía temblar a los timoratos sectoriales que sólo defendían sus derechos a buenos negocios pero era un espadachín de constante defensa de la minería argentina en todos sus ámbitos. Por supuesto que lo extrañamos aún desde la disidencia conceptual.

Marino, “Tito”, era un técnico minero que desde hacía más de cuarenta años trabajaba en la CNEA, destacándose concretamente en los temas de incidencia minera ambiental y ocupando un rol preponderante como coordinador del Programa de Remediación Minera del Uranio (PRAMU)  en distintas zonas de la Patagonia. Era un hombre experimentado, con un conocimiento práctico y ameno sobre la importancia del desarrollo minero planificado y controlado por el Estado, un porteño que se había radicado en los años setenta en Bariloche, y desde allí, ofrecía su perspectiva minera que  servía para que aprendamos a conjugar desarrollo con realidad y respuestas sociales inclusivas.

Sin duda que, al hablar de Vicente “Tito” Marino, estamos refiriéndonos a un hombre despojado de toda mezquindades y propias conveniencias, dueño de una objetividad sectorial de claros conceptos de lo que significa la minería en la vida del ser humano. Sin cirugías estéticas, ni embrollos. Con valentía y contundencia se oponía a las versiones infundadas de los sectores anti mineros que aún hasta hoy siguen cuestionando a la minería como industria lícita y válida. No quedan dudas que, desde su rol como técnico minero, nos dejó un legado importante que muchos no han podido sostener en alto su bandera, con el preciso cimiento del conocimiento basado en la experiencia que utilizaba para favorecer el desarrollo de la industria en todas las potencialidades que tiene la Argentina.

Por eso, desde su desaparición física, en enero de 2016, hubo un hueco muy importante en el contenido que brindaba Tito Marino para defender a la industria que, en la actualidad, está llena de nuevas y desconocidas caras mineras que se niegan a mantener y divulgar un mensaje contundente para el desarrollo y la incidencia social de la misma. Él, desde su rol en la CNEA, supo escalar y ser un referente de mucho valor académico

Fue uno de los mentores  fundadores de lo que se terminó denominando Red de Académicos que se creó allá por el año  2006 , en la Argentina, y desde donde multiplicaba conceptos, con su voz interpelante, que era sin duda una referencia constante para poder plasmar que “desarrollo- minería y vida” iban de la mano. No eran incompatibles y menos un eslogan pro-minero, menos pro-empresas sino que era pro-país. Concebía que para un país fuerte, éste debía tener el manejo de sus recursos naturales con un Estado contralor sin involucramiento en el mercado; era la filosofía que

sustentaba Marino y que enseñó con su prédica a cientos de argentinos que se interesaban por escucharlo y defender desde sus convicciones, resaltando que este tipo de industria,  tiene muchas respuestas para el pueblo argentino en su conjunto por ser revolucionaria en su expansión ; como observamos en este presente “imagínense la provincia de San Juan sin la actividad minera” ; sin duda, es inconcebible pensar su presente sin la industria.

Recordarlo, es inmortalizar su memoria y su legado,  seguir siendo crítico con toda la industria. Fue un hombre que estaba a favor pero sin pruritos para cuestionar a quienes llevaban adelante la actividad aunque no compartiera algunos conceptos y precisiones. Se reía de los “empleados Jerárquicos” que jugaban a ser empresarios.

Vale recordar que fue uno de los baluartes, voceros más importantes en la intentona de querer la puesta en marcha de Calcatreu, en el año 2005, cuando defendía en distintos escenarios a la industria y a la potencialidad del proyecto en Jacobacci, pese a la fortaleza anti minera de la política que ejercía el gobierno radical de Miguel Sáiz, que después terminó en la ley anti minera de 2005.

Con el gobierno de Carlos Soria, en el año2011, durante sus treinta días de gobernación, Marino fue Director General de Minería, y una de sus primeras acciones se basó en poner en blanco toda la deuda que acumulaban los dueños de derechos mineros, es decir, le puso el ojo a uno de los temas más delicados del sector minero, que es la existencia de quienes especulan con el negocio inmobiliario dentro de la industria burocrática.

Les dijo a cada uno de los morosos lo que debían de derechos mineros, tasas e impuestos, en la provincia de Río Negro. Estos mismos, que eran grandes deudores y defensores de su bolsillo, no dudaron en presentar sus quejas para que lo remuevan del cargo, pero Tito Marino, fiel a sus convicciones, dio batalla y llevó al cobro todas las deudas que ejercían los productores.

No era Tito Marino un empleado con sello, era un activista del sentido común, ese “sentido” del cual carece el sector minero. Él era un referente, una voz contundente.

Todavía en la Iglesia Católica de Río Negro, retumban sus palabras dirigidas a los obispos anti mineros exigiendo que la iglesia utilizara un cáliz de madera, ya que siempre recurrían a los minerales para su riqueza.

Tito Marino es un hombre al que se lo extraña por sus convicciones, por su capacidad operativa y por sus conocimientos. Un excelente amigo, incondicional y siempre presente en nuestra memoria, al que extrañamos y  recordamos en el día a día.

Prensa GeoMinera

 

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