Jueves 19 de febrero de 2026

San Juan: Minería, expectativa y el peligroso juego de tiempos con la elección del año que viene, Por Julio Turcumán

  • 19 de febrero, 2026
En septiembre de 2024, este diario publicó una columna de opinión cuyo título marcaba:"Expectativa versus realidad, el contraste que pone a reflexionar sobre el RIGI y el impacto en la licencia social

Allí se planteaba la necesidad de gestionar la esperanza popular que podía sembrar el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) en una sociedad ávida de pescar alguna buena nueva en medio de tantas malas. Para esa publicación el gran proyecto de Milei y compañía llevaba poco más de tres meses de aprobado y menos de treinta días de haber sido reglamentado, pero muchos ya en ese momento pensaban que las inversiones lloverían a la hora siguiente. No es culpa de la gente, pero sí de la política, que en el debate previo manoseó todo lo que pudo, como suele ocurrir en las grandes batallas entre el oficialismo de turno y la oposición, cualquiera sea. Obviamente, la plata aún no llegó. En general, ante una situación similar en un país como Argentina donde todo dura menos de lo necesario, no debería pasar mucho. El problema puede ocurrir porque se acerca una fecha clave para la provincia y la gestión federal. El gobernador Marcelo Orrego y el presidente Javier Milei se juegan su primera parada electoral de importancia el año que viene. Si bien uno con el otro no tiene ni un pelo de parecido, la vida los puso en tiempos similares. Orrego, para consolidar su espacio político, deberá no solamente ganar, si no traccionar también a los municipios para lograr poder donde no lo tiene. Por su lado, Milei, para terminar de convertirse en una opción al peronismo, deberá obtener el mejor resultado que pueda. Si la gente no reclama las inversiones que la política y los empresarios prometieron de manera irresponsable y para las cuales las gestiones institucionales cedieron ante las empresas, lo hará la pelea electoral, y entonces habrá un real inconveniente que hasta puede impactar en las urnas. En definitiva, para una provincia minera como San Juan, el manejo de las expectativas positivas de la gente frente al RIGI, puede convertirse en un tema hasta de campaña, pero desde el lado negativo, lamentablemente.

Muy probablemente, a sabiendas de que esa posibilidad existe, hace poco el Ministerio de Minería de la provincia lanzó una licitación buscando ayuda en la gestión de la comunicación de la minería sanjuanina, desde la mirada del Gobierno, por supuesto. El contrato que ofrecía el Ejecutivo orillaba los 130 millones de pesos cada doce meses a cambio de encuestas locales (en los departamentos donde están emplazados los proyectos) y también provinciales, además de informes de prensa diarios y hasta gestionar las crisis que esta actividad, con algo de riesgo natural, pudiera provocar. Un consultor con experiencia dijo en una mesa de café: “Por menos de 35 o 40 millones de pesos por mes no se puede hacer”. La licitación quedó desierta. Es decir, nadie la vio interesante o, como especuló el conocido líder de opinión en esa distinguida mesa céntrica, la plata que propone Minería es poca para el trabajo que se requiere. Como quiera que sea, la intención oficial no está nada mal, aunque esté orillando la demora. Viene un poco tarde. Las empresas mineras ya tienen fusiones aprobadas, RIGI en carrera, un escenario internacional muy propicio con el oro por las nubes, y una geopolítica en movimiento que parece dar alguna que otra oportunidad. No debe haber existido en la historia reciente un escenario político y financiero mejor que el que se vive.

El problema para el Gobierno provincial es compatibilizar las expectativas de una gran cantidad de gente que espera un empleo de alta calidad ya mismo, con los tiempos de la política. Con las elecciones, para ser precisos. Si todo ocurre como se cree, el Gobierno provincial dispondría votar en mayo del año que viene y separará las urnas locales de las nacionales. De igual forma, haya o no divorcio de fechas o se vote el día que indique Nación, el ciudadano pondrá en análisis su estado económico y social y el cumplimiento o no de las promesas. Si el RIGI no arrojó los resultados “vendidos” por algunos políticos y empresarios, habrá consecuencias negativas. En el debate parlamentario el peronismo ya adelantó su oposición. De hecho, es en casi lo único que las líneas internas del peronismo se pusieron de acuerdo. El Gobierno provincial debió ceder todo y mandar aprobar a libro cerrado, y ahí es donde se afincará la oposición para espetar sus críticas.

Además, no hay mucha pericia a la hora de la comunicación. Y dos claros ejemplos sobran como muestra: el primero es de alguien (NdR: me guardo el nombre porque esa persona ya sabe de esta opinión y porque ya no está tan inserta en el sector. Es decir, no hay que golpear en el piso, dicen) de la minería que el año pasado en una entrevista en radio Sarmiento, habló sin ponerse colorado de 8 a 9 mil puestos de trabajo directos en Josemaría. Casi de inmediato.  Una locura. “Sobre diciembre (de 2024) tendremos más de 1.000 trabajadores”, dijo. Peor. Las frases dieron vueltas en redes y medios profesionales de muchas provincias.

Algo similar pasó con proveedores. En una reunión, los ejecutvos de una minera les pidieron a los empresarios de los departamentos que “comunicaran bien”. Y en otra que “no comunicaran”. ¿Qué es comunicar bien? Esa frase parece estar más asociada al bien como característica personal que a un pedido profesional sobre la divulgación de algo. Es decir, comunicar “bien” ¿es hablar solo de lo lindo y perfecto? ¿O comunicar bien es no equivocarse a la hora de expresarse verbalmente o escribir? Nadie sabe. Huelgan las palabras para el que pidió “no comunicar”. Una actividad que tiene tantos actores no puede quedarse muda, porque lo único que circulará es información no oficial o falsa. No se puede no comunicar.

La política también mal acostumbró a la gente. En los gobiernos peronistas anteriores eran muy frecuentes los anuncios rimbombantes sobre presentaciones de declaraciones de impacto ambiental, o forzar la idea de que las empresas iban a empezar a construir o a invertir en tal o cual fecha, cuando son decisiones que dependen casi de la suerte del momento. Lo mismo que los millones de dólares “invertidos” cada año, cuando en realidad es el costo que tiene mantener una perforación o una mínima cantidad de empleados y pequeñísimos proveedores.

Otro ejemplo de mala utilización de las expectativas es Thor – Tecnología en Minería, en Jáchal. La empresa cordobesa, que hace uso de las instalaciones de Fabricaciones Militares tras un convenio con el municipio, generó expectativas de contratos laborales que aún no ocurren, y que tienen inquietos al intendente Matías Espejo y a buena parte de la comunidad. Los empresarios dijeron a los cuatro vientos que iban a contratar jachalleros. Ya operan Fabricaciones Militares y eso no pasa. Por más que contraten los que tenían previstos y anuncien otros, la gente seguirá pensando que no cumplen. Mal manejo de las expectativas. Se puede decir, de la comunicación también.

En términos sencillos no está mal que el Gobierno provincial vea esto de las expectativas como un inconveniente a solucionar. Tampoco está mal que contrate profesionales que ayuden, aunque quizás llegan un poco tarde. Pero lo que sí es seguro es que, si la plata minera no aparece sobre mediados de este año o principios del otro, la minería se convertirá en un búmeran que la política utilizará en una campaña electoral.

Por Julio Turcumán

julioturcuman@0264noticias.com.ar

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