Viernes 29 de agosto de 2025

Por qué muchos proyectos mineros pueden quedarse afuera del RIGI

  • 29 de agosto, 2025
Argentina tiene, según el catálogo de la Secretaría de Minería, 23 proyectos avanzados. Pero de estos, un tercio tendrá tiempo de presentarse al régimen

Por Carolina Putelli

Los tiempos mineros no coinciden con los plazos que propone el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Así lo evaluó un directivo de una empresa minera que habló con iProfesional sobre cómo la ventana acotada del programa, que puede durar dos o tres años, dejará afuera a decenas de proyectos importantes.

Es que para poder ingresar necesitan tener certezas económicas, algo que a los yacimientos de este metal les toma alrededor de 20 años y decenas o cientos de millones de dólares de exploración.

Según el catálogo de proyectos mineros de cobre en exploración que tiene la Secretaría de Minería, hay seis que ya cuentan con informes económicos presentados. A estos podría sumarse Altar, que está cerca de presentar su informe preliminar. El resto, sin un detalle de sus planes de inversiones, podría quedarse afuera.

Esto está relacionado con que los proyectos de cobre se comportan como gigantes con pie de plomo. Son proyectos que requieren años, sino décadas de exploración. Si están sobre la Cordillera de los Andes, como la mayoría de los que tiene Argentina, se ven aún más demorados porque el trabajo se reduce a unos pocos meses al año, cuando el clima lo permite.

Un empresario, que habló en off para no levantar ruido contra el proyecto que dirige, dijo que el régimen que presentó la gestión de Javier Milei está pensado para otras industrias y no la minera. "Cuando lo presentaron sabíamos que no se adecuaba a nuestros tiempos, en el litio es distinto, porque una factibilidad o un informe económico para ellos es más fácil", aseguró.

Esto a pesar de que el cobre tiene potencial de inversiones muy altas. Solo con los pedidos presentados en el régimen, hay más de u$s15.000 millones en inversión. Además, se trata de un metal con demanda en alza en el mundo por la transición energética. Es una potencial fábrica de dólares para el país.

La corta ventana del RIGI

Para el empresario, el tiempo estipulado por el RIGI le sirve a "los que ya estaban muy avanzados, prácticamente listos para salir". Dentro de este grupo ubicó a los que cuentan con al menos un PEA (Estudio económico Preliminar, por su sigla en inglés), que son los que hoy se conocen como "los seis grandes de Argentina más San Jorge", ya que este último, ubicado en Mendoza, es de escala mucho menor.

El grupo lo componen Los Azules, El Pachón, Vicuña, MARA, Taca Taca, Altar y el yacimiento mendocino. Los tres primeros ya presentaron sus solicitudes para ingresar al RIGI. El proyecto Vicuña, que operan BHP y Lundin, anunció que está planeando presentarse. Altar es el único que no tiene informe económico, pero planea presentarlo en breve, por lo que podría incorporarse.

Además de estos, Argentina cuenta con 15 yacimientos con exploración avanzada en distintos puntos del país. Algunos tienen buenas perspectivas, como Valle de Chita, también en San Juan, con casi 10 años de trabajo. Hay otro grupo de 37 proyectos en exploración inicial, donde está por ejemplo Cerro Amarillo, uno de los depósitos más interesantes de Malargüe, el área sur de Mendoza.

El problema con todos estos últimos es que hoy no tienen datos sobre el esquema económico. Están todavía estudiando las riquezas del suelo, haciendo sondeos y exploraciones. Pero para llegar a una PEA es necesario una gran cantidad de trabajo y tiempo, lo que más escasea en el esquema del régimen, que termina en 2026 y solo podría extenderse a mediados de 2027.

Las etapas de un proyecto minero

En el país no hay en este momento minas produciendo cobre a gran escala. Toda la cartera de proyectos está íntegramente en exploración, desde el más avanzado, Vicuña, a otros que están recién haciendo sus primeros metros de perforaciones.

En la exploración los objetivos de las mineras son determinar si existe mineral con riquezas, si este está en la cantidad suficiente y disponible y luego tienen que analizar en detalle el subsuelo para determinar cómo es la mejor forma de extraerlo. En paralelo, deben hacer un cálculo económico, porque con cobre, oro, plata o cualquier mineral, si las cuentas no dan positivas, no hay una mina posible.

La industria usa una serie de informes para demostrar ese valor posible. El primero es el Estudio Económico Preliminar, donde, por ejemplo, consignan cuál podría ser un plan de minado, ósea, la forma de extraer el material. En este punto se define si un yacimiento es mejor que sea explotado a cielo abierto, con un modelo subterráneo o mixto.

También el método para separar de la roca los metales o compuestos ricos. Así, por ejemplo, MARA en Catamarca definió que usará flotación y Los Azules que usará lixiviación. Todas estas decisiones implican presupuestos diferentes, por eso es con el PEA cuando se sabe cuál será el monto aproximado a invertir.

Este punto es, según el jerárquico minero que analizó la situación actual de los proyectos, el mínimo para presentarse en el RIGI. Esto se debe a que hay un posible plan de inversión, un requisito básico para tener aprobado un VPU.

La letra fina de inversión y financiamiento

En el PEA no terminan las evaluaciones económicas. Los proyectos en general presentan primero una prefactibilidad y luego un informe de factibilidad. Estos dos dan cuenta del detalle de cuánto se invertirá y también el tiempo de recupero de la inversión. Es más detallado, se incluye por ejemplo qué maquinaria es necesario comprar y cómo será el funcionamiento fino.

La factibilidad también es una herramienta para buscar inversores. Con las cuentas finas, los proyectos pueden salir a buscar quién quiere apostar por la construcción de una mina y de ahí se fondean las empresas. En esta instancia quedará pronto Los Azules.

Pero lo cierto es que estos pasos cuestan mucho tiempo y dinero. Para llegar a este punto, los proyectos más avanzados del país demoraron 20 años. No se trata solo de cálculos en una planilla, hay que perforar y hacer estudios de ingeniería en los proyectos. También es necesario calcular qué otras obras serán necesarias: llevar líneas eléctricas a proyectos que están a 3.000 metros sobre el nivel del mar o construir una ruta nueva.

Por eso, a pesar de que hay empresas trabajando hace décadas en explorar muchos todavía no pueden decir si es conveniente empezar a construir o cuánto les costará. Y sin este cálculo, el RIGI es una herramienta a la que el 60% de los proyectos de cobre avanzados no pueden acceder.

Si el año, o dos en el mejor de los casos, que queda de este régimen alcanzará o si la mayoría quedará afuera, es un tema que discuten los empresarios. Sin una extensión, alertan, le quedará corto al cobre.

Iprofesional.com

 

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