Argentina entra en la era del cobre: se aceleran los mega proyectos mineros en la cordillera
- 20 de febrero, 2026
Los proyectos de explotación de cobre se aceleran y podrían poner a Argentina en el top mundial en una década. Vicuña será la "capital" del cobre.
Los desafíos de la infraestructura y la formación de recursos humanos y empresas.
Pablo Icardi
El paisaje es desolador: montaña infinita, poco oxígeno y una huella que parece eterna. De pronto aparece "Batidero", un enorme campamento minero que fue montado en el extremo noroeste de San Juan, en la frontera con Chile. Ese sitio tiene todo para funcionar como un pueblo y pronto será mudado a la nueva "ciudad" que se construye a pocos kilómetros para explotar el proyecto Vicuña, que será la capital del cobre en Argentina, a casi 5 mil metros de altura, con la unión de los proyectos Josemaría y Filo del Sol.
Argentina comienza a transitar la “era del cobre”, con el desarrollo de un grupo de proyectos mineros de gran escala que podría agregarle un impulso desconocido a esa industria. A Vicuña se le sumarán Pachón y Los Azules en San Juan; MARA (Agua Rica) en Catamarca, Taca Taca en Salta y, en una escala mucho menor pero con desarrollo más rápido, San Jorge en Mendoza. Pero también una red de exploración que apunta a expandir los límites del plan sobre la cordillera.
La demanda de ese metal crece y la capacidad de respuesta global es limitada. Argentina tiene el recurso, pero hoy no produce cobre a gran escala. Hacia la década que viene el escenario podría cambiar para que el país se convierta en uno de los 10 mayores productores del mundo, ranking que hoy lideran Chile y Perú.
En la era del cobre se espera hasta un pico de creación de 20 mil puestos de trabajo y una demanda de servicios e industria que el país aún no tiene. En la era del cobre habrá, también, un crecimiento en el consumo de insumos como la energía y otros recursos. En la era del cobre, analizan los especialistas, hubo un concepto clave que permeó en la sociedad: es un metal fundamental para la transición energética y quedó envuelto en valoraciones positivas que ayudaron a generar un consenso mayor para la minería. La era del cobre, aclaran los empresarios, no “salvará” al país, pero sí puede agregar valor. “No hay que pensar que esto va a salvar a la Argentina, pero sí va a agregar mucho valor, trabajo. Hay que dejar de hablar de potencial porque los recursos están y los jugadores están. El país se va a convertir en un jugador importante mundial en el cobre. Argentina a partir de 2031 va a tener proyectos dentro de los 10 más importantes del mundo, entre ellos Vicuña”, explica Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras.
Antes, claro, hay un recorrido que entra en una etapa vertiginosa para superar desafíos logísticos, productivos y ambientales, construir las minas y producir. Incluso hay un enorme desafío diplomático, pues varios de los proyectos son binacionales y requieren sinergia entre Chile y Argentina. En la industria, por ejemplo, reconocen que no están del todo preparados, pero saben que habrá un camino de aprendizaje en todas las escalas.
Vicuña
El impacto mayor en los últimos días se confirmó con la aceleración de la inversión en Vicuña, el distrito minero que comparten Argentina y Chile y que se convirtió en la nueva estrella mundial. Se trata de una integración de los proyectos Josemaría y Filo del Sol, pero que están vinculados también a yacimientos de Chile, como Caserones. El desarrollo lo comenzó la canadiense Lundin, pero se sumó el gigante BHP. Vicuña será una mina de clase mundial y en su pico de producción podría estar en el podio global de producción. La empresa confirmó una inversión inicial de 7 mil millones de dólares, pero el monto global superaría los 18 mil millones. El dato relevante de la nueva coyuntura es que al postular al RIGI en un programa especial como plan de exploración de largo plazo, tiene comprometidos 2 mil millones de dólares de inversión en dos años.
Vicuña se desarrollará en etapas e implica una dinámica gigante. En la primera etapa se desarrollará el proyecto Josemaría, como estaba previsto originalmente, con una mina a cielo abierto y proceso de flotación. En la segunda etapa se ejecutaría la explotación de los óxidos de cobre del yacimiento Filo del Sol, que implica un tratamiento distinto con lixiviación. “La segunda etapa contempla el desarrollo de los recursos de óxidos de Filo del Sol y una planta para la recuperación de cobre, oro y plata, ampliando la capacidad productiva del proyecto y removiendo la capa de óxidos sobre los sulfuros de Filo del Sol”, informaron desde la empresa.
En la tercera etapa del plan habrá una expansión mayor con una escala de producción enorme: 293.000 toneladas por día. Allí, incluso, se incluyen como parte de la infraestructura necesaria una planta desalinizadora de agua (para traer agua del Pacífico), un sistema de transporte de concentrado y la instalación de una planta de tratamiento de concentrado.
Vicuña calcula una producción anual promedio durante los primeros 25 años completos de aproximadamente 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata. “Durante los primeros 10 años de producción, se prevé que el proyecto entregue aproximadamente 2,5 millones de toneladas (Mt) de cobre, 5,5 millones de onzas (Moz) de oro y 214 millones de onzas (Moz) de plata”, informaron.
“Ellos están presentando un RIGI especial, que requiere que en los dos primeros años haya una inversión muy fuerte. Esto es muy relevante. Es una inversión de 2 mil millones de dólares en los dos primeros años. Es inédito. Los socios de Vicuña son dos jugadores importantes en el mundo. Están decididos a ser un jugador importante con el cobre en Argentina”, aseguró Roberto Cacciola.
Fuera de escala
La escala de ese proyecto excede a Argentina. Con Vicuña entrará en vigencia el acuerdo binacional que está vigente desde 1997 con Chile. Por eso, por ejemplo, es altamente probable que el mineral salga por Chile y hasta haya insumos básicos que vengan de ese país, como el agua de mar. A través del tratado binacional que está vigente las personas y bienes podrán circular sin las restricciones que suponen una zona limítrofe.
“El tratado de integración minera con Chile tiene vigencia y hay que utilizarlo con inteligencia. Tenemos que hacer el mayor esfuerzo para que empresas Argentinas sean parte de todo el proceso de construcción y desarrollo. ¿Estamos capacitados? No, pero lo que no puede pasar es que no tengamos en cuentas las prioridades, sobre todo de las comunidades que pueden prestar servicios”, explica Cacciola. Desde la CAEM tratan de expandir el horizonte y aseguran que se debe pensar la explotación del cobre por 100 años y que el desarrollo de la infraestructura debe acompañar. “La infraestructura y la construcción de los proyectos van a ir de la mano. Tiene que ver con camino, ferrocarril y energía eléctrica. Lo que sí está previsto es que esa infraestructura va a tener que desarrollarse simultáneamente. Esto significa que algunos tomen la decisión de salir por Chile y otros por Argentina. Pero este es el principio y hay que pensar en una minería para 100 años”, grafica Cacciola.
La cadena de valor de la minería es extensa y se desarrolla también en tiempos largos. Desde la industria aseguran que hay que impulsar la formación de recursos humanos en distintas escalas y también de preparación de empresas e industrias. Esa cadena involucra a las comunidades vecinas, pero la clave es que se expanda más allá. "Viene una gran etapa de preparación de gente, buscar alianza entre proveedores para ser más competitivos. Y dejar venir de afuera lo que tenga que venir, pero marcando prioridades. Para que la minería sea exitosa el impacto tiene que ir más allá", aseguró el presidente de la CAEM. "Formar un ayudante de un operador lleva 4 meses. Un técnico 2 años. Un profesional 6 años. Tenemos que prepararnos con una capacitación fuerte para que los operarios sean locales y entrar en tecnicaturas específicas para que tengamos posibilidad de mayor trabajo. Lo mismo va a tener que ocurrir con las empresas que presten servicios. Van a tener que hacer programas específicos de capacitación. La noticia es que lo vamos a tener que hacer juntos", agregó.
Los principales proyectos ya postularon al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. El RIGI tiene a la minería y a la energía como los sectores estrella y, de hecho, eran los principales apuntados cuando se redactó el proyecto. Ese paso es relevante para las empresas por la estabilidad que les garantiza y los beneficios impositivos. Y garantiza la ejecución, pues se imponen plazos para que las inversiones se concreten. Hacia 2031 se espera que Argentina pueda producir 1,3 millones de toneladas de cobre y se podría convertir así en uno de los 5 productores mayores de ese metal
Mdzol.com