Avelino Bazán, el emblema de los trabajadores mineros que fue desaparecido por la dictadura

  • 24 de marzo, 2026
Representante de AOMA por Minera Aguilar, su inclaudicable lucha en defensa de los trabajadores lo llevó a integrar la fatídica lista de 30000 desaparecidos que dejó la dictadura cívico militar en el

Bazán es amado en Aguilar, ya que reconocen su valentía para enfrentar momentos crueles de la Argentina, y eso lo llevó a ser secuestrado por la dictadura.

Avelino Bazán nació en La Quiaca el 17 de Marzo de 1930. A los 17 años consiguió su primer empleo en el Molino de la Compañía Mina Aguilar; luego de  diez años fue elegido Secretario General del Sindicato de Obreros de Mina Aguilar (SOMA), cargo que ocuparía otras dos veces.

Bazán fue tan respetado por sus compañeros que en 1958 fue elegido Secretario General del Sindicato de Obreros de Mina Aguilar. Un año más tarde, en el Tercer Congreso Minero de Asociación Obrera Minera Argentina realizado en Buenos Ares, fue elegido Secretario General, cargo que no aceptó, aduciendo falta de experiencia gremial para conducir el sindicato minero. Sin embargo, aceptó ser Secretario de Organización de AOMA. En 1961 cubrió el puesto de Secretario de Prensa y en 1964, lideró la famosa Marcha de los Mineros del 8 de mayo. Luego de veinticinco días de huelga, mil obreros marcharon a pie a San Salvador de Jujuy para denunciar los atropellos de la empresa norteamericana.

El 30 de marzo de 1966 fue electo diputado provincial por el Partido Blanco de los Trabajadores, peronista. Se ocupó de sumar en la lucha minera a las mujeres y a todo el pueblo aguilareño, pero en junio Juan Carlos Onganía comandó el golpe cívico-militar y Bazán tuvo que interrumpir su mandato. Había logrado presentar su proyecto de ley para la pavimentación de la ruta nacional N°9 y la creación de la Universidad Provincial de Jujuy, que con el tiempo pasó a ser Nacional.

Fue profesor del Instituto de Capacitación Sindical de la Asociación Jujeña de Empleados y Obreros Provinciales  y en 1973 fue designado como Director Provincial de Trabajo. En ese puesto pudo hacer las inspecciones pertinentes a las empresas Ledesma y Minetti, entre otras, e intervenir en la huelga que el pueblo jujeño llamó el “Aguilarazo”. Bazán fue garante de los derechos de los trabajadores y las obligaciones de la patronal. El año siguiente lo nombraron Secretario de Políticas Públicas de la gobernación de Jujuy.

El 24 de marzo de 1976, miembros de la policía provincial y de gendarmería irrumpieron en la mina Aguilar y detuvieron a sindicalistas y obreros. Los trasladaron a la cárcel de Gorriti en San Salvador de Jujuy y luego al Penal N°9 de La Plata, Provincia de Buenos Aires. Cinco días después, pese a que Bazán ya no pertenecía a El Aguilar, fue detenido en Jujuy por la Policía Federal y también fue trasladado a la cárcel de Gorriti. En ese cautiverio escribió su primer libro “El porqué de mi lucha”. Allí profundiza los motivos de su causa, el recuerdo del Avelino niño, cuya familia ya trabajaba para la Mina Aguilar, la violencia física de los superiores, los despidos. Recuerda que “las lágrimas de mi madre y de mi hermana quedaron grabadas como un signo indeleble… nos despidieron y nos tiraron como a perros en la pila de mineral que tenían almacenada”. Él, desde su juventud supo que los motivos de su lucha no serían solamente para mejorar los convenios y lograr salarios dignos, ni generar asistencia médica inmediata, ni siquiera para que el gobierno percibiera una mejor regalía minera. Tenía un objetivo mucho mayor, un objetivo nacional de justicia.

El 7 de octubre lo trasladaron a la Unidad N° 9 de La Plata junto a ochenta y siete presos políticos en un avión Hércules del Ejército argentino. Allí escribió “Voces del Socavón”. Recuperó la libertad en junio de 1978. En su regreso a Jujuy gozó de libertad por solo cuatro meses. porque el 26 de octubre fue detenido por segunda vez y hasta hoy sigue desaparecido.

Cumplidos 35 años de su desaparición, en el año 2014, la Legislatura de Jujuy colocó una placa recordatoria en el acceso al recinto legislativo, pues Avelino Bazán es la única víctima de la represión ilegal ejercida por la dictadura militar que formó parte de ese cuerpo parlamentario.